Capítulo 1.a.- La Materia en la Naturaleza.

Correspondiente al aspecto teórico impartido en el curso “Manufacturando la Economía Circular”.

Sugiero un acercamiento humilde a la experimentación con la materia natural porque la materia siempre tiene la última palabra. Aunque el ser humano se ha pasado toda su existencia haciendo ingeniería inversa a la naturaleza, gran parte de la información derivada de esa experiencia permanece oculta por obra y gracia de su avaricia y desidia.

Para no tener que reinventar todo lo concerniente a las interacciones de la materia, dado lo que más nos interesa es desarrollar un método de fabricación sostenible, dirigiremos nuestra atención exclusivamente al comportamiento de sus reacciones para tener la posibilidad de diseñar dichos métodos.

Evidentemente, para desarrollar un método necesitaremos experimentar el peso, volumen, tacto, color y sonido, incluso la logística y comercialización para producir un producto con calidad sostenible durante el máximo tiempo posible.

Este objetivo viene respaldado por la necesidad de dejar de tirar o quemar cosas en el marco de la Economía Circular y como parte importante del cambio cultural que estamos viviendo al que podemos aportar soluciones viables desde nuestra perspectiva metodológica.

Qué es “Materia Natural”. A grandes rasgos, cuando hablamos de “Materia Natural” hablamos de toda la materia que percibimos con nuestros sentidos y que interpretamos como real, con lo cual, es todo el mundo físico que nos rodea con preferencia a la materia de primera extracción de la naturaleza para diferenciarla de la materia ultraprocesada por el ser humano.

Una nota especial referida a los hidrocarburos, los plásticos. También trabajaremos con ellos porque, aunque no provienen de la primera extracción, también provienen de la naturaleza y ofrecen una serie de cualidades a las fibras vegetales y a los minerales que hacen del conjunto y sus combinaciones la mejor utilidad de la que podemos disponer.

Qué materia necesitamos. Podemos reproducir todo lo que vemos e imaginamos de la naturaleza. Si observamos como crea la naturaleza nos daremos cuenta de que fabrica siguiendo ciertos patrones indiferentemente del uso que le da a la forma.

Tanto si es un vegetal como si es un animal el patrón es un esqueleto, una parte dura, compuesta básicamente de silicatos y metales rodeado de fibras, una parte blanda lubricada y tensada, encargada de una acción, compuestas básicamente por ácidos grasos y azúcares.

Las partes blandas se deterioran en la medida que se deshidratan mientras que las partes duras pueden permanecer hasta siglos sin deteriorarse, siempre dependiendo de las condiciones ambientales, claro.

Entonces, si hemos de pensar en que tipo de materia de la naturaleza hemos de enfocar nuestra atención y esfuerzo para conseguir dotar de calidad sostenible en el tiempo a nuestras creaciones, es evidente que nos hemos de fijar en los minerales y los metales, o sus combinaciones, como veremos en los sucesivos capítulos.

El método. Trabajar con la materia natural requiere diferentes niveles de dificultad dependiendo de la tecnología que uses. Lo que propongo es que empecemos con una metodología manual para experimentar tanto su explotación como su manipulación porque es la mejor base sobre la que incorporarás la tecnología estrictamente necesaria y escalada hasta el tamaño de empresa que te interese. Trabajar con herramientas manuales requiere de momentos pausados en los que te puedes permitir situarte en una posición desde la que puedas observar tu creación con objetividad, para darnos cuenta de lo rica y fascinante que es la observación de los procesos.

Esta conexión entre el método y la persona es sobre la que pivotará toda la información que recoge este documento, empezando por significar algunos aspectos genéricos que considero necesario tener en consideración para ayudar a contextualizar y entender nuestro oficio y que veréis reflejados en cada uno de los métodos y procesos que aplicaremos.

Energía. Sin entrar demasiado en la química de partículas, dichas partículas que forman la materia está unida en la naturaleza por vacío, presión, temperatura o intercambio de energía, o todos ellos. Podemos replicar estos procesos en nuestro taller para darnos cuenta de un detalle del que depende el éxito de nuestra obra a largo plazo.

Esto es que parece ser que esa energía de cohesión se disipa a medida que manipulamos la materia.

A más manipulación, más energía se disipa por lo que las partículas pierden cohesión hasta llegar a casos extremos en los que nuestra obra puede convertirse en un polvo inerte al que tienes que aditivar para aportar nueva fuente de energía de cohesión, como veremos en el capítulo concreto sobre aditivos. Disipas energía por un exceso de manipulación para integrarle más energía que también deberás manipular, lo que es caro e incompetente.

La materia de primera extracción es la que dispone de mayor energía, por eso la llamamos “materia viva” o “materia prima”. Cuesta mucho controlarla, pero, si lo hacemos bien, nuestro producto puede durar mucho tiempo de manera que su función, significado y el mensaje para el que se diseñó dicha pieza, se transmita durante el máximo tiempo posible.

Estar en contacto con esa energía es duro sobre todo utilizando sistemas manuales, pero creo que es totalmente necesario vivir esa experiencia de campo porque nos proporcionará una perspectiva bastante acertada de lo que significa el aprovechamiento de la energía a todos los niveles, en toda la cadena de producción, no tan solo en la de la propia materia.

Nuestro trabajo se basa mucho en manipular esa energía para hacer que diferentes partículas entren en contacto en un compuesto con el que crearemos una forma. Entonces, para fabricar un producto sostenible hemos de hacer lo posible por evitar manipulaciones o aditivados innecesarios y disponer de la máxima energía posible en origen. De ahí la importancia del artesano.

Memoria. Toda materia que extraes de la naturaleza tiene tendencia a volver a su estado original en la naturaleza. Como comento en el apartado anterior, en la medida que se vaya manipulando va perdiendo esa energía que necesita para volver a ese estado original, aunque lo conseguirá de todos modos cueste lo que cueste.

Hay procesos naturales que no podemos apreciar con objetividad porque superan varias generaciones mientras que hay otros procesos naturales que sí podemos apreciar en el transcurso de nuestras vidas individuales.

La observación de estos procesos nos permite apreciar la degradación de la materia y sus combinaciones. Para que la degradación o el envejecimiento de la materia que conforma nuestra obra no esconda el mensaje y la función de la pieza, hemos de aplicarnos en su restauración y mantenimiento siempre con respeto al concepto original que dio paso a la obra.

Un aspecto importante de este proceso de restauración y mantenimiento es que durante la aplicación de los métodos de conservación tendremos la posibilidad de observar el funcionamiento natural de la materia lo que nos ayudará a tomar decisiones más certeras y coherentes sobre todo en cuanto al método a emplear en el futuro.

Fractal. El comportamiento de la materia es fractal. Lo podemos observar claramente en como se organiza la materia para soportar la vida. Como comentábamos anteriormente, las plantas y los animales comparten, entre otras cosas el mismo sistema constructivo aunque con estructuras y mecánicas diferentes dependiendo del uso que tendrán. Ambas utilizan minerales cristalizados que forman un esqueleto lubricado con aceites y colágenos y con ácidos grasos, azúcares y proteínas que evolucionan en un medio acuoso para formar fibras o músculos.

Tanto si es un conjunto orgánico u inorgánico, la configuración de las partículas siempre es la misma de manera que la materia en sí no tiene problemas de escala, nuestro bolsillo sí. Con lo mismo que harías un plato, podrías hacer una casa o viceversa, y no habría diferencia entre construir una casa o una escultura siempre y cuando utilicemos la misma disposición creada de forma natural. Es una cuestión de moltura y como organizar partículas, pero la materia en sí no tiene límites físicos, por lo menos en nuestro campo.

El límite de la formación con materia natural lo pones tú con los recursos y voluntad que quieras disponer.

Siguiente capítulo. 1.b.- Estructura y carga.

Scroll to Top